Alberto Betancourt Posada*
El Presidente de Estados Unidos Donald Trump ha declarado resucitada a la Doctrina Monroe (America para los americanos, 1923) y ha bromeado diciendo que debería llamarse Donroe. La ha aplicado con severidad, envió como embajador a México al coronel Ronald Johnson (exmarine, espía y participante en combates contra insurgentes en El Salvador), atacó por mar, aire, tierra, satélite y comunicativamente a Venezuela, lanzó una orden ejecutiva amenazando con altos aranceles a cualquier país que envíe petróleo a Cuba y ha hablado en varias ocasiones de podría combatir a los carteles mexicanos en tierra, es decir realizar operaciones armadas estadounidenses en territorio mexicano. En ese contexto sumamente peligroso ocurrió un hecho extraordinario en México que tiene múltiples y complejos efectos.
El domingo 22 de febrero, Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Suprema de las Fuerzas Armadas Mexicanas autorizó una importante operación militar en Tapalpa, Jalisco, para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes alias “El Mencho”, líder de la organización criminal Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En su conferencia mañanera del lunes 23 felicitó a la Secretaría de la Defensa Nacional y a su titular el General Ricardo Trevilla Trejo por su preparación y patriotismo mostrados durante el operativo. La mandataria enfatizó que aunque se contó con información de inteligencia estadounidense y que incluso el gobierno de ese país emitió un comunicado, se trató de un operativo planeado y ejecutado exclusivamente por fuerzas federales mexicanas y específicamente por el ejército mexicano. Durante la acción Nemesio Oseguera y sus guardias fuertemente armados abrieron fuego contra las fuerzas armadas. El líder criminal huyó en una motocicleta con algunos de sus hombres y se internó en el bosque, cuando fue alcanzado volvió a abrir fuego, resultó gravemente herido en el combate y murió cuando era trasladado en un helicóptero a un hospital de Guadalajara. Al rendir su informe en la conferencia de prensa celebrada en Palacio Nacional, el general Ricardo Trevilla describió el operativo como un éxito, en algún momento sollozó brevemente al informar que habían perdido la vida 25 elementos del ejército y la Guardia Nacional (en los enfrentamientos posteriores durante los narcobloqueos) y cerró su discurso afirmando que el operativo demostró la fuerza del Estado mexicano.
El gabinete de Seguridad informó que tras la captura se realizaron 252 narcobloqueos en 20 estados de la república. Las diversas instituciones de seguridad federales acudieron a esos puntos, en algunos de los cuales se dieron enfrentamientos armados. En Jalisco fueron incendiadas 20 sucursales del Banco del Bienestar (que reparten las pensiones para adultos mayores y las remesas enviadas por los migrantes). En Guanajuato quemaron tiendas de conveniencia llamadas Oxxo y Farmacias Guadalajara. La Secretaría de la Defensa informó que tras varias horas de bloqueos labores de inteligencia permitieron detectar que Hugo H alias “El Tuli” ubicado en El Grullo, Jalisco coordinaba las operaciones y ofrecía $20 000 pesos por asesinar personal militar, quemar automóviles o incendiar comercios. Un grupo aeromóvil de Fuerzas Especiales acudió al lugar y en el enfrentamiento abatió al Tuli.
Una marea de información falsa saturó las redes con imágenes y videos producidos con inteligencia artificial en la que se mostraba por ejemplo, una imagen de Puerto Vallarta, Jalisco como si hubiera sido bombardeado, una supuesta corretiza en el aeropuerto de Guadalajara y supuesto ataques en la ciudad de México que nunca ocurrieron. La histeria mediática (que amerita todo un estudio para deslindar acciones de narcoinfluencers o reacciones sociales relativamente espontáneas, provocó una neblina informativa en la que era muy difícil esclarecer la magnitud de lo que estaba pasando. La ciudadanía fue una importante protagonista, adoptó una posición prudente aunque se mantuvo alerta, no dejó que cundiera el pánico y estuvo atenta a los mensajes gubernamentales.
El ataque tuvo múltiples efectos. Fortaleció la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum por atreverse a actuar contra el narco, evitar la intervención norteamericana (directa), ser la primera comandante en Jefe de una operación militar de esa envergadura y al mismo tiempo sostener un discurso que plantea que el objetivo no es la guerra contra el narco, sino la pacificación del país. El respaldo a las acciones de la presidenta ha sido muy generalizado. Supongo que está en la cumbre de valoración social. Paradójicamente el éxito militar y político del operativo también presenta riesgos graves: naturaliza la cooperación con el Comando Norte del ejército estadounidense, reconocida por el Secretario de la Defensa; legítima al ejército en un contexto de una creciente militarización del país consistente por ejemplo en que el ejército y la Marina Armada de México han absorbido 130 funciones que antes eran civiles por ejemplo el manejo de aduanas, aeropuertos, el ferrocarril transístmico, la construcción de Bancos del Bienestar y un largo etc.; además, fortalece la muy temprana pero sonada precandidatura del actual Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, nieto e hijo de oscuras figuras de la Guerra Sucia, quien es muy cercano al Partido Verde (una especie de sucursal del PRI).
México enfrenta un acoso estadounidense sin precedente. Al interior del gobierno de la Cuarta Transformación se encuentran claramente dos corrientes antagónicas una de ellas considera que la integración económica de México a Estados Unidos “nos enganchará a la locomotora del progreso”, y otra que plantea la importancia de defender la soberanía y la independencia de México. La ultraderecha estadounidense está socavando la independencia de América Latina. En ese marco la defensa de la soberanía mexicana es un bastión fundamental en la defensa de no únicamente de México sino de lo que el poeta cubano José Martí llamó Nuestra América.
* profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México
El artículo fue publicado en el periódico PRIN el 28 de febrero de 2026













